Cómo curar el mal aliento

La interacción social forma parte de la vida de todos los seres humanos y eso a su vez conlleva a solicitar la aprobación de otros para sentirnos bien y en armonía. Esto no debería ser la regla. Sin embargo, como seres netamente sociales dependemos unos de otros y de esa sensación de pertenencia al grupo. Hay características como la halitosis o mal aliento que puede llegar a ser un bloqueo en dicha interacción. Dependiendo de la intensidad del problema, será el alcance de sus consecuencias y por esta razón para muchas personas curar el mal aliento se ha vuelto más que un deseo, una necesidad.

Causa del mal aliento

Para saber cómo curar el mal aliento, primero debemos entender qué lo causa. Se puede decir que esta condición poco agradable proviene de la proliferación de bacterias causantes de la descomposición de alimentos, que pueden estar ya en el tracto digestivo o restos que quedan en la cavidad bucal. Existen personas que por sus propias características biológicas tienen más tendencia a presentar halitosis que otras. Sin embargo, en todos los casos algunas estrategias pueden ser igualmente útiles. Una vez que se identifica el problema, lo mejor que puede hacerse es atacarlo y convertirlo en algo no permanente. La estrategia principal y más eficaz para curar el mal aliento es practicar un correcto cepillado e higiene bucal con regularidad. Se recomienda cepillar los dientes y lengua al menos dos veces al día. Incluir en la rutina el uso del hilo dental y el enjuague bucal es de mucha ayuda, porque con el hilo dental removemos restos que se encuentran entre los dientes, donde el cepillo dental no llega; y con el enjuague bucal eliminamos bacterias que promueven la formación del mal aliento y creamos una película protectora que nos mantiene con un aliento fresco por varias horas.

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¿Cómo curar el mal aliento si este persiste?

En ese caso, podrías estar teniendo algún problema más fuerte que perjudica tu salud bucal en mayor medida. La persona indicada para darte esa respuesta es el médico dentista. Cualquier afección como el sarro o cálculo dental que se forma en el borde de las encías, la gingivitis o inflamación de las encías, la placa bacteriana y las caries son capaces de originar la halitosis, ya que todas ellas promueven la proliferación de bacterias en la boca y si tu rutina de cepillado ya no es suficiente para eliminarlos, entonces la visita al dentista para una evaluación y posible limpieza profunda puede darte un mejor resultado. Y aun visitando al dentista, en las mañanas puede aparecer el mal aliento como consecuencia de la poca salivación que se produce durante las noches y a esto se le llama aliento matinal. Para curar el mal aliento matinal basta con crear un buen hábito de cepillado antes de dormir y al despertarse, y así eliminar las bacterias que lo producen. En otro caso, cuando se es propenso a esta condición es importante evitar ingerir alimentos con olores/sabores fuertes como la cebolla, el ajo y las comidas muy condimentadas o picantes.

También el consumo de alcohol, café o cigarrillos puede causar mal aliento debido a la sequedad que estos producen en la cavidad bucal (disminución de la salivación). Entonces evitar fumar e ingerir alcohol y café puede ser de gran ayuda. Existen otros motivos por los que una persona pudiera sufrir de halitosis como enfermedades del hígado, la diabetes y el cáncer. Entre tantas dificultades que traen enfermedades como estas, posiblemente los afectados y sus allegados no estén preocupados en aspectos de la enfermedad como curar el mal aliento. Sin embargo, existen simples remedios naturales como masticar hojas de menta o enjuagarse la boca con una mezcla de agua y bicarbonato de sodio o de agua y vinagre de manzana, que pueden ser de utilidad.

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En estos casos, es importante regirse estrictamente por lo que indique el médico tratante y no darle más importancia que la necesaria. Curar el mal aliento puede ser algo sencillo cuando comprendemos sus causas y actuamos en consecuencia. Es importante no sentirnos disminuidos en caso de tener esta condición y mucho menos permitir que esto afecte nuestra autoestima o nuestra seguridad en nosotros mismos para relacionarnos con otros. Por el contrario, debemos buscar una solución desde el momento en que la vemos aparecer. Recordemos que el dentista es nuestro mejor aliado en esta lucha y está siempre disponible para ayudarnos a resolverlo.

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