Cómo curar una quemadura

Las quemaduras pueden ser realmente dolorosas, y desde luego, pueden poner en riesgo la vida del individuo en aquellos casos en las que son graves y afectan a una extensión del cuerpo considerable. Pueden ser térmicas (producidas por calor), químicas, cuando el agente causante es un producto químico, o eléctricas. No obstante, es este artículo nos centraremos en cómo curar una quemadura local producida por calor. El modo de curar una quemadura depende de la gravedad de la misma. Las de primer grado (son aquellas que afectan a las partes más superficiales de la piel), hay que dejarlas que sanen por sí mismas, y no entrañan un riesgo grave si es algo puntual. Normalmente en estos casos no hay muerte celular o esta es leve, por lo que los síntomas son simplemente un enrojecimiento de la zona, muy similar a la insolación por sobreexposicion a los rayos ultravioletas del sol. Puede aliviar el dolor la aplicación de agua fría a la zona (Nunca hielo ni agua muy fría) , y cremas especiales para quemaduras que puedes encontrar en cualquier farmacia.

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Como curar una quemadura de segundo grado

Una quemadura de segundo grado es aquella que afecta a las partes más profundas de la piel, de modo que la muerte celular en la piel es claramente visible. En este caso, es frecuente que la piel adquiera una coloración blanquecina, y que incluso se desprenda de la carne. En este caso, (sólo si estamos seguros de que la piel está totalmente muerta) hay que retirar esta piel muerta, se identifica rápidamente porque el paciente percibe que se forma una especie de ampolla, que la piel se separa de la carne. Para retirar la piel en estos casos, puede ser de ayuda cortar toda la superficie de piel muerta con unas tijeras. Si hay dolor al cortarla es porque la piel no está totalmente muerta, por lo que en ese caso no hay que retirarla, sino aplicar betadine directamente sobre la zona quemada. Una vez se ha retirado la piel muerta, quedará la carne expuesta, sin ningún tipo de protección. Seguidamente aplicaremos betadine, u otra sustancia desinfectante directamente sobre la piel expuesta, y secaremos con un algodón o gasa. Aplicaremos sobre la superficie expuesta una crema para quemaduras, y vendaremos la zona con gasas y esparadrapos, de modo que la herida quede totalmente protegida y tapada. Realizaremos esta cura cada día, hasta que aparezca la nueva piel y la herida se haya cerrado totalmente. Ahora ya sabes cómo curar una quemadura de segundo grado; pero recuerda que si esta afecta a una parte muy extensa del cuerpo, hay que acudir siempre al médico.

El riesgo de una quemadura extensa

Debes entender, que allí donde no hay piel, el cuerpo se encuentra expuesto a infinidad de microorganismos, por lo que el peligro de infección es elevado. Cuando alguien muere por quemaduras, es porque los microorganismos penetran en el interior del cuerpo, y se produce una infección en la sangre y tejidos que puede terminar con la vida de la persona, aunque esto sólo sucede si el área quemada es extensa.

Por tanto, ten en cuenta que en aquellos casos en que la quemadura es muy extensa, o hay destrucción del tejido subdérmico (músculos, tendones, huesos, etc) es imprescindible acudir al hospital, para ser tratado adecuadamente, ya que este tipo de quemaduras es muy peligrosa, pues si es de segundo grado o superior y la superficie quemada es grande, el cuerpo queda expuesto a microorganismos y agentes ambientales, por lo que la vida del paciente puede correr peligro, y por ese motivo sólo pueden realizarnos los tratamientos pertinentes en un hospital. Las quemaduras químicas pueden ser incluso más graves que las térmicas, por lo que en este caso, si estás buscando información acerca de cómo curar una quemadura química, si hay muerte celular lo recomendable es acudir siempre al hospital, ya que este tipo de quemadura requiere un tratamiento y vigilancia especial. La sustancia tóxica puede haber entrado en contacto con el músculo, y el riesgo de infección es elevado si no se aplican las medidas pertinentes por parte de los profesionales sanitarios.

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